Los corales podrían ser el secreto para sobrevivir al cambio climático

27/Jun/2017

Unidos por Israel, Por Jonah Mandel

Los corales podrían ser el secreto para sobrevivir al cambio climático

La colorida vida marina, al parecer inmune a
las altas temperaturas, tal vez sea la que más tiempo sobreviva al
calentamiento global
En el azul de las aguas del Mar Rojo, Maoz
Fine y su equipo se sumergen para estudiar el que podría ser el coral más
particular y único del planeta, capaz de sobrevivir al calentamiento global, al
menos por ahora.
Los corales, sorprendentes por sus rojos,
anaranjados y verdes, crecen en mesadas a unos 8 metros bajo el agua y fueron
colocados allí por científicos israelíes para descifrar el secreto de su
supervivencia.
Esos corales son de la misma especie que
sobrevive en otros lugares del norte del Mar Rojo y son resistentes a las altas
temperaturas.
El equipo de Maoz Fine bucea para monitorear los
corales y tomas notas en pizarras resistentes al agua.
“Durante los últimos 6.000 años, sufrieron una
especie de selección natural al atravesar cuerpos de agua de temperatura muy
alta, y sólo los que pudieron pasar a través de esas aguas calientes llegaron a
este lugar, en el norte del Mar Rojo y el Golfo de Eilat”, dice Fine.
El mundo acaba de atravesar sus tres años más
calurosos de la era moderna, y para los científicos, la causa son las emisiones
de gases que producen efecto invernadero, como el dióxido de carbono.
Los océanos absorben alrededor de un tercio
del dióxido de carbono de la actividad humana, lo que también resulta en una
creciente acidificación del agua que es muy perjudicial para los corales.
Los arrecifes de coral, sobre todo la famosa
Gran Barrera de Coral australiana, han experimentado en los últimos años una
imparable mortalidad y desteñimiento masivos.
Aunque suele confundírselos con una forma de
vegetación, los corales “son realidad animales que viven en simbiosis con una
plantam un alga”, dice Jessica Bellworthy, estudiante de doctorado bajo la
supervisión de Fine y que también integra el equipo investigación en Eilat.
Los corales y las algas “se prestan servicios
mutuamente”: las algas suministran “hasta un 90 por ciento del alimento que el
coral animal necesita” a través de la fotosíntesis, señala Bellworthy, oriunda
de Gran Bretaña.
“Cuando la temperatura del mar se calienta
mucho, esa simbiosis, esa relación, se rompe”, dice Bellworthy.
“Estamos
observando una población de corales de un arrecife que son muy resilientes al
aumento de temperatura y que muy probablemente serían los últimos
sobrevivientes en caso de que el mundo sufriera una calentamiento significativo
y una acidificación del agua de mar”, dice Fine en su oficina cercana, antes de
sumergirse.
En los últimos años, el calentamiento global
hizo que los coloridos arrecifes de coral se marchitaran y murieran alrededor
del mundo, pero no en el Golfo de Eilat, o Aqaba, en el norte del Mar Rojo.
Esa fue la razón que impulsó el trabajo de
Fine, tanto en el Mar Rojo como en sus costas.
En el Instituto Interuniversitario de Ciencias
Marinas de Eilat, una ciudad balnearia del sur de Israel, decenas de acuarios
conteniendo muestras de corales locales fueron alienados a poca distancia de la
costa del Mar Rojo.
Un robot introduce lentamente su brazo en cada
recipiente de vidrio para hacer mediciones y cargarlas a una base de datos.
“Exponemos a los corales a altas temperaturas
durante largos periodos de tiempo, temperaturas más altas que los picos
actuales del verano e incluso más allá de los límites de las predicciones para
el fin del siglo”, dice Fine, profesor de biología marina de la Universidad Bar
Ilan, Israel central.
“Ninguno
de ellos se blanqueó ni perdió su color”, explica Fine.
Según Fine, los corales del Golfo de Eilat
responden bien al calor gracias a su lento viaje desde el Océano Índico a
través del estrecho de Bab al-Mandab, entre Djibouti y Yemen, donde las
temperaturas son mucho más elevadas.
“El coral pierde esas algas y eso hace que
pierda el color y se blanquee”, lo que en realidad implica “que se están
muriendo de inanición”.
La pérdida de los arrecifes de coral no es
sólo una mala noticias para los turistas que se zambullen para admirar su belleza
y la vida marina que se desarrolla en su entorno.
Los corales son importantes para “el
equilibrio general del ecosistema”, ya que proporcionan estructura, alimento y
protección a una gran variedad de animales marinos, según destaca Bellworthy.
Sus ricas interacciones químicas han
suministrado incluso los componentes de algunas medicaciones, incluidos algunas
drogas para pacientes con cáncer y VIH, dice Fine.
Pero si bien los arrecifes de coral frente a
las costas de Eilat y Aqaba tal vez sobrevivan por el momento el calentamiento
global, de todos modos enfrentan otros peligros.
Los fertilizantes, los pesticidas y los
derrames de petróleo “dañan a los corales y reducen su resiliencia a las altas
temperaturas”, señala Fine, y advierte sobre los planes para construir
criaderos de peces que podrían volcar sus afluentes de deshechos en las aguas
del Golfo de Eilat.
Los investigadores israelíes recalcan la
necesidad de unir fuerzas con el resto de los países que tienen costas sobre el
Mar Rojo.
Eso incluye no sólo a Jordania y Egipto -los
únicos dos Estados árabes que tienen acuerdos de paz con Israel-, sino también
a Arabia Saudita, con el que Israel no mantiene relaciones formales.
“Para salvaguardar este pequeño cuerpo de
agua, naturalmente necesitamos de la cooperación de nuestros vecinos, ya que el
arrecife no tiene fronteras”, dice Fine.